Monseñor  Francisco  Ozoria Acosta

OBISPO DE LA DIOCESIS DE SAN PEDRO DE MACORIS.·

 

CIRCULAR Nº 06/06

JUEVES 1º DE JUNIO DEL 2006

 

 

A TODA LA DIÓCESIS DE SAN PEDRO DE MACORÍS.

 

Muy queridos hermanos y hermanas:

 

En ocasión del noveno aniversario de la Diócesis, quiero compartir con todos ustedes una reflexión sobre la acción pastoral de estos nueve años y sobre los desafíos que seguimos teniendo para el crecimiento y realización de la Iglesia en este lugar. Envío este mensaje en la víspera de la Solemnidad de Pentecostés, convencido de que el Espíritu de Dios es el que conduce su Iglesia. Nosotros, débiles instrumentos, sólo nos dejamos conducir por Él.

 

Quiero agradecer a todos los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos, sus aportes, dedicación y afán misionero en esta Iglesia particular.

 

Deseo que esta circular sea motivo de estudio y reflexión en las parroquias, las comunidades y los grupos.

 

NOVENO ANIVERSARIO DE LA DIOCESIS DE

SAN PEDRO DE MACORIS

 

 

El 1º de febrero del año 1997, se publicó en Roma, a las 12 M, que el Papa Juan Pablo Segundo creaba en la República Dominicana, la Diócesis de San Pedro de Macorís. Esa noticia debía salir en los medios dominicanos, ese mismo día a las 6:00 AM.

Me llama mucho la atención las palabras con que el Santo Padre inicia la Constitución Apostólica “VERITATIS LUCEM” (LA LUZ DE LA VERDAD), con la que crea la Nueva Diócesis de San Pedro de Macorís: “La gente de hoy anhela más y más la luz de la verdad, y con razón la esperan de la Iglesia Católica”. Y me llama mucho la atención, porque veo en ellas una tarea, una misión que la Iglesia me encomienda. Por ello, me siento muy comprometido con la verdad. Comprometido a trabajar por la verdad: “La Verdad sobre Jesucristo, la verdad sobre la Iglesia y la verdad sobre el hombre” (cf. D. de Puebla). Necesariamente, quien trabaja por la verdad, choca con la mentira, y resulta incómodo a los mentirosos.

 

LA DIOCESIS

 

¿Qué es una Diócesis? Según la doctrina del Concilio Vaticano II, “es la porción del pueblo de Dios que se confía al Obispo para ser apacentada con la cooperación de sus sacerdotes, de suerte que, adherida a su Pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en que se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, santa, católica y apostólica” (CD 11).

Cada elemento que aparece en esta definición, es esencial. Subrayamos que la Diócesis “es porción del Pueblo de Dios”, “que constituye una Iglesia particular en la que se  encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo”. Esto quiere decir que, para entender lo que es una Diócesis, hay que entender lo que es la Iglesia. O dicho de otra forma, para entender lo que es una Diócesis, hay  que sentir y vivir como Iglesia. A este respecto, me preocupa la ignorancia de muchos cristianos, que se dicen ser de la Iglesia Católica, pero que no conocen nada de lo que es la Iglesia y confunden la Iglesia con un ente meramente social. Me da mucha alegría, encontrar en nuestros barrios, campos y bateyes, tantas personas humildes, que tienen una conciencia clara de lo que es Iglesia y en consecuencia viven y asumen su misión como Iglesia. Aman la Iglesia.

El Santo Padre Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Christifideles Laici, hablando de la participación de los fieles laicos, nos dice que, “es en la vida y misión de las Iglesias Particulares, donde encuentra su primera y necesaria expresión. Y para poder participar adecuadamente en la vida eclesial, es urgente que los fieles laicos posean una visión clara y precisa de la Iglesia universal”  (Cf. ChL 25).

Con la concepción de Iglesia del Concilio Vaticano II (Eclesiología de Comunión), el Papa “anima a los fieles laicos  a vivir su pertenencia a la Iglesia particular, asumiendo al mismo tiempo una amplitud de miras cada vez más católica”. Invita enfáticamente a cultivar el sentido de la Diócesis, en la cual desde las parroquias como células vivas, deben unir sus fuerzas a las iniciativas diocesanas (ChL 25). La Diócesis es, pues, la “realización de la Iglesia en un lugar”.

 

 

EL OBISPO

 

En la definición de Diócesis que hemos citado, aparece otro elemento esencial: “… que se confía al Obispo para ser apacentada con la cooperación de sus sacerdotes, de suerte que adherida a su Pastor y reunida por él …”

Evidentemente el Pastor y Cabeza de la Iglesia es Jesucristo, el “Buen Pastor”. Pero Él escoge  como representante suyos a hombres humildes y limitados, para que sean sus ministros. Así, el Papa Benedicto XVI, es hoy “El Pastor de la Iglesia Universal” y representa a Cristo Cabeza.

El Concilio Vaticano II, en su decreto sobre el Oficio Pastoral de los Obispos en la Iglesia, nos enseña que, “Todos y cada uno de los Obispos a quienes se ha confiado el cuidado de una Iglesia particular apacientan sus ovejas, bajo la autoridad del Romano Pontífice, como pastores propios, ordinarios e inmediatos de ellas, ejerciendo su oficio de enseñarlas, santificarlas y regirlas”.

Lo que dije el día de mi ordenación episcopal y toma de posesión (15 de marzo 1997), gracias a Dios no lo he olvidado y quiero no olvidarlo: “Los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los más pobres y de cuanto sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (G.S. 1). Como pastor hago mías estas palabras del Concilio. Para nadie es un secreto la situación de miseria por la que pasan los trabajadores de la caña y la situación de nuestros hermanos haitianos en el país. A este respecto, impulsaremos una pastoral que promueva la dignidad de la persona, el respeto de los derechos humanos y la solidaridad como expresión de la vida de fe. Y porque “nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón de la Iglesia” (cf. G.S. 1) apoyaremos e impulsaremos las diversas iniciativas en el campo de la formación humana e intelectual. Promoveremos también, una presencia pastoral en el mundo obrero, turístico y deportivo.

Probablemente muchas personas se hayan olvidado de aquel soleado día en el Estadio Tetelo Vargas. Ese día, respondiendo al interrogatorio del rito litúrgico, me comprometí ante Dios y ante el pueblo de Dios congregado. Para refrescar la memoria, expongo aquí dos de las preguntas que se me hicieran:

A esas preguntas respondí conscientemente, “Sí quiero”. Hoy, después de nueve años, no puedo olvidar esa promesa.

Creo oportuno transcribir un párrafo del número 72 de la Exhortación Apostólica PASTORES GREGIS (SOBRE EL MINISTERIO PASTORAL DE LOS OBISPOS), de nuestro recordado Juan Pablo II, donde está muy clara la enseñanza de la Iglesia frente al desafío que constituye el fenómeno de las migraciones.

Los movimientos de población han adquirido hoy proporciones inéditas y se presentan como movimientos de masa que afectan a un gran número de personas. Muchas de ellas han sido desalojadas o huyen del propio país a causa de conflictos armados, precarias condiciones económicas, catástrofes naturales o enfrentamientos políticos, étnicos y sociales. Aunque las situaciones sean diversas, todas estas migraciones plantean serios interrogativos a nuestras comunidades por lo que se refiere a problemas pastorales, como la evangelización y el diálogo interreligioso.

Por tanto, es oportuno que se procure instituir estructuras pastorales adecuadas para la acogida y la atención pastoral apropiada de estas personas en las diócesis, según las diversas condiciones en que se encuentran. Hace falta favorecer también la colaboración entre diócesis limítrofes, para garantizar un servicio más eficaz y competente, preocupándose incluso de formar sacerdotes y agentes laicos particularmente generosos y disponibles para este laborioso servicio, sobre todo en lo que refiere a los problemas de naturaleza legal que pueden surgir en la inserción de estas personas en el nuevo ambiente social”.

 

OPCIONES PASTORALES

 

Por todo lo antes dicho, en el primer año de la Diócesis, emprendimos una acción pastoral de conocimiento de la realidad diocesana, reflexión comunitaria y parroquial con todos los agentes de pastoral, para llegar a unas OPCIONES PASTORALES que nos han orientado en estos nueve años.

 

OPTAMOS POR:

 

 

CARTA PASTORAL:  “LA IGLESIA COMUNIDAD MISIONERA”

 

Como marco doctrinal y para orientar la acción pastoral de nuestra Diócesis, hemos publicado una Carta Pastoral: “LA IGLESIA, COMUNIDAD MISIONERA”. Con esta Carta Pastoral, pretendemos crear conciencia  de que la Iglesia es comunión, que se vive en la comunidad eclesial, parroquia, sector parroquial, pequeña comunidad y familia. Expresamos claramente que la forma de vida eclesial, que más responde a las exigencias de nuestros tiempos, en el contexto de una pastoral renovada en la Parroquia, son las pequeñas comunidades, “una esperanza para la Iglesia Universal”, como las llama Pablo VI (EN. 58) y “primavera para la Iglesia” como las llama  Juan Pablo II (CT. 47). Es necesario que la comunidad diocesana y parroquial acoja esta nueva forma de vida eclesial. Y sobre todo, es necesario que los agentes de pastoral (Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Laicos) se abran a esta nueva forma de ser Iglesia hoy.” (Cf. · 76)

 

NUESTRO PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

 

Desde hace más de tres años venimos preparando nuestro PLAN DIOCESANO DE PASTORAL.  Todo un proceso de estudio, de investigaciones, talleres y retiros, para llegar a un Diagnóstico de la Diócesis y consecuentemente a una planeación, a una planificación y a una programación diocesana.

Con nuestro Plan Diocesano de Pastoral, queremos dar solución a lo que es el PROBLEMA FUNDAMENTAL DE NUESTRA DIÓCESIS:  LA DESINTEGRACION, LA DESORGANIZACIÓN, INCOMUNICACIÓN Y DISCRIMINACIÓN RACIAL.

 

Este Plan Diocesano de Pastoral, que hemos comenzado a realizar, viene a reforzar aquellas ocho Opciones Pastorales con las que veníamos trabajando, y desde las cuales habíamos implementado varios proyectos Diocesanos, parroquiales, sectoriales y comunitarios. Citamos algunos de esos proyectos:

 

A.- CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS:

Proyecto Diocesano. Con la colaboración de Caritas Española, Caritas Nacional y Caritas Diocesana, se construyeron 20 casas en Barrio Lindo, San Pedro de Macorís; 12 casas en Sabana de la Mar;  y 18 casas en Hato Mayor.

Proyecto  Parroquial. Con la colaboración del CEA, la CREP, que nos cedieron los terrenos, y el INVI, se construyeron  54 viviendas en el Batey Gautier, de la Parroquia San José de los Llanos. Para evitar posibles problemas, llegamos a un acuerdo con el INVI de distribuir ellos 27 viviendas y nosotros 27 viviendas entre familias pobres de los bateyes, conforme a los criterios establecidos.

Con ayudas  privadas (es decir sin participación de ninguna institución estatal) en el mismo Batey Gautier, construimos 26 viviendas más, que fueron distribuidas a 26 familias pobres.

 

B.- PROYECTO EDUCATIVO:

En todas partes del mundo, la Iglesia se ha interesado en intervenir en la Educación. Desde antes de ser Diócesis, la Iglesia dirige numerosos centros educativos; y tenemos varias congregaciones religiosas, dedicadas a tiempo completo, a la educación. La Diócesis tiene a su cargo la dirección de tres escuelas propiedad de la Diócesis: Escuela Parroquial Santa Clara de Asís, Escuela Parroquial San Antonio de Padua, Escuela Parroquial San José Obrero. En todas ellas propugnamos por una formación integral, para niños, niñas, adolescentes y jóvenes de familias empobrecidas de nuestros barrios.

En un estudio hecho por la Secretaría de Estado de Educación (año 1999-2000), San Pedro de Macorís estaba en una situación “Crítica”: Promedio de alumnos por aula tanda matutina 85 alumnos;  tanda vespertina 92 alumnos; tanda nocturna 71 alumnos. Fue la razón por la que nos opusimos a cerrar el colegio San Pedro Apóstol cuyo local había sido vendido por los frailes Franciscanos Menores. En una situación crítica, la Iglesia no podía cerrar un colegio. Gracias a Dios, salvamos el colegio, ahora el inmueble es una propiedad de la Diócesis; funciona dirigido por la Iglesia. Hoy es un colegio oficial, la Secretaría de Educación paga casi todo el personal, por lo cual, la mensualidad que paga cada alumno, bajó sustancialmente (los padres pagan $ 100.00 para el mantenimiento del edificio, material gastable y pago del personal no nombrado). Hoy, el colegio es bilingüe. Tenemos un convenio con una compañía, para lo cual los padres pagan $200.00. En total, la familia paga $ 300.00 pesos por cada estudiante. Vale decir que, al oficializarse el colegio, la matrícula ascendió de 290 estudiantes a 500.

 

C.- PROYECTO DE SALUD:

 

Desde antes de ser Diócesis, funcionan en el territorio diocesano, numerosos centros de salud de la Iglesia: Clínicas, consultorios, botiquines. En su afán de un servicio integral a las personas, la Iglesia considera como misión suya, al estilo del ministerio curativo de Jesús, la salud de los más pobres, a los que no alcanzan la salud privada, y a los que no llega la  salud pública.

Sin deseos de competir con nadie en el campo de la salud, pero sí de ofrecer un servicio digno a los más necesitados, hemos iniciado un gran proyecto diocesano de salud: “HOSPITAL CATÓLICO SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS”. Dicho proyecto tiene tres componentes:  A- ESCUELA  DIOCESANA DE ENFERMERIA (CON EL AVAL DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA MADRE Y MAESTRA), B- El fortalecimiento de los Centros parroquiales de Salud y C- EL HOSPITAL CATÓLICO SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, que viene a ser el  núcleo central del gran proyecto.

 

¿COMO SURGE ESTE PROYECTO?

 

En el año 1999, se inauguró el nuevo edificio del Hospital Regional, quedando vacío y abandonado el edificio que hasta entonces lo albergaba. Vale informar que, este edificio, había sido donado en testamento, por el Ilustrísimo Dr. Carl Teodoro Georg, a las Hermanas Mercedarias, quienes a su vez, por razones de personal, y porque resultaba una carga muy grande para ellas, lo cedieron en uso, al gobierno. Por tal razón, cuando el edificio quedó vacío y abandonado, solicitamos al gobierno que nos lo devolviera (que lo devolviera a la Iglesia Católica). Cuando hicimos la solicitud, el entonces Secretario de Estado de Salud Pública, nos dijo: “Estamos pensando en rehabilitar el edificio para un Centro Materno Infantil. Si la Iglesia quiere, lo reparamos y se lo entregamos a la Iglesia  para que lo administre”. Después de varias horas discutiendo los términos de un convenio, bajo el cual, la Iglesia Iba a administrar el Centro Materno Infantil, no llegamos a ningún acuerdo en cuanto al personal de esa nueva institución.

Nos trasladamos al Viejo edificio, y después de un breve recorrido por las instalaciones, el Señor Secretario dijo: “A nosotros nos sale más barato construir un nuevo edificio, que reconstruir este. Si ustedes quieren, se lo devolvemos y ustedes hacen lo que quieran”.

Una vez recuperada la posesión del inmueble, nuestra primera decisión fue mantener un servicio de salud en esas instalaciones. Pensábamos en un servicio modesto, porque no teníamos los recursos necesarios para rehabilitar un edificio tan grande. Pero “El Señor Provee”.

Elaboramos el proyecto y lo presentamos al gobierno español. A través de las buenas relaciones del Reverendo Padre Christopher Hartley, conseguimos el financiamiento para reconstruir el edificio y el equipamiento de la nueva institución de la Iglesia. A decir verdad, por los cambios en la prima del dólar, el dinero que conseguimos nos alcanzó para rehabilitar el edificio y el equipamiento del hospital.

La contraparte de este proyecto, fue una carta del presidente Hipólito Mejía, donde el Gobierno se comprometía a dar una subvención para la sostenibilidad del Hospital. Esa subvención no ha llegado a nosotros, por lo cual hemos comenzado con un servicio limitado a consultas externas solamente. Vale aclarar que, no hemos recibido un solo centavo del gobierno para la restauración del edificio y el equipamiento del Hospital.

Creemos que Dios ha estado conduciendo este proyecto. Cuando todo parecía que el dinero no iba a alcanzar, conseguimos una buena ayuda con una institución de Boston: INTERNATIONAL MEDICAL EQUITMENT COLABORATIVE (IMEC). Y por esta colaboración, está equipado casi totalmente el HOSPITAL CATÓLICO SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. La Diócesis, en reconocimiento y agradecimiento al Dr. Georg, por la generosidad que tuvo con la Iglesia designó el edificio con su Nombre.

Hemos comenzado modestamente los servicios, sin internamiento, el 11 de julio del 2005. A la fecha del 24 de abril del 2006, hay 5,670 records. Los servicios se han distribuido como sigue: Medicina familiar 3,118; Pediatría 4,285; Ginecología 2,276; Odontología 1,229; 638 pruebas de papanicolau; 715 emergencias; y servicios de Rayos X, electrocardiogramas y laboratorio.

 

¿QUIÉN CAMBIO EL NOMBRE AL HOSPITAL?

 

Se me ha acusado reiteradamente y por distintos medios, de que yo, Mons. Francisco Ozoria Acosta cambié el nombre al Hospital Carl Theodor Georg.

Como pastor de esta Iglesia Particular, LA DIÓCESIS DE SAN PEDRO DE MACORIS, erigida el 15 de marzo del año 1997, he fundado un hospital, una institución nueva de la Iglesia, y tengo la potestad de ponerle el nombre que quiera. Al igual que cuando he creado parroquias o el Seminario. Esto aconteció en el año 2001, cuando ya teníamos definido el proyecto y sus objetivos.

 

Pero el cambio de nombre del Hospital Regional Carl Theodor Georg, lo hizo el Presidente Dr. Joaquín Balaguer  (EPD), por un decreto con fecha 15 de agosto de 1996.

El nombre de Carl Theodor Georg, se le otorgó por la ley 5309  de fecha 17 de febrero del año 1960, al Hospital Regional de San Pedro de Macorís. Sin embargo, un decreto presidencial de fecha 15 de agosto de 1996, derogó esa Ley, cambiándole el nombre al Hospital Regional Carl Thedor Georg por Dr. Antonio Musa. Conocemos muy bien el decreto presidencial del cual hacemos una transcripción, pero  el que quiera, pueden consultar la GACETA OFICIAL  NUMERO 9930. (Sabemos que un decreto no puede derogar una ley). Hay que destacar que el nombre le fue cambiado a la institución dos años antes de trasladarlo al nuevo edificio.

 

La institución que funcionaba en el viejo edificio, o sea, “EL HOSPITAL REGIONAL CARL THEODOR GEORG”, fue cambiada entera (personal y equipo) al nuevo edificio. El gobierno no creó un nuevo hospital regional para instalarlo en el nuevo edificio.

 

Cierto  que al Dr. Joaquín Balaguer, le pasaron esa de noche (Lo de noche no es relajo. Fíjense que al día siguiente, 16 de agosto, el Dr. Balaguer entregaba el gobierno al Dr. Leonel Fernández. Investiguen quién era Secretaria Personal del Dr. Balaguer y el parentesco que tiene con la familia del “Nominado”).

 

AGRADECIMIENTO:

 

Al celebrar este noveno aniversario, siento la satisfacción de que a pesar de la escasez de recursos humanos y materiales, hemos tenido significativos logros. Admiro el afán y entusiasmo con que los agentes de pastoral, sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos y laicos, han trabajado. Me siento feliz por el crecimiento de la Diócesis en tan poco tiempo. Agradezco profundamente a Dios que, en estos años he ordenado tres (3) sacerdotes para la Diócesis; y el cuarto será ordenado el 2 de septiembre de este mismo año. Y por qué no agradecer el esperanzador grupo de seminaristas, que a esta fecha suman 23, como nuestra serie.

 

 

 

PERSPECTIVAS:

 

Nuestro Plan Diocesano de Pastoral nos anima a seguir creciendo. Tengo la esperanza de que cada día se integren más y más personas a los trabajos de la Diócesis. Quisiera que todos los diocesanos se “sumen al plan”. Quiero también, que con este medio, el Plan Diocesano de Pastoral, respondamos a los grandes desafíos de nuestra realidad diocesana.

Tengo el ardiente deseo de que juntos, pastores y fieles (sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, todos los pueblos de nuestra Diócesis, son sus autoridades, los medios de comunicación, los profesionales) trabajemos por la justicia y el derecho, siempre aferrados a “la luz de la verdad”, como nos ha urgido el Santo Padre Juan Pablo II en el documento de creación de esta Diócesis.

 

Quero que desde ahora, nos vayamos preparando para la celebración de nuestro décimo aniversario.

 

 

En  Jesús resucitado que nos da su Espíritu Santo, les imparto la bendición,

 

 

 

______________________________________________

+  Mons. Francisco Ozoria Acosta

Obispo de la Diócesis de San Pedro de Macorís.

 

 

 

 

 

TRANSCRIPCION DEL DECRETO NO 317-96

 

 

 

GACETA OFICIAL

 NUM. 9930

 

 

 

Dec. No 317- 96 que asigna el nombre de “Dr. Antonio Musa” al Hospital Regional de San Pedro de Macorís.

 

JUAQUIN BALAGUER

Presidente de la República Dominicana

 

NUMERO: 317-96

 

 

            CONSIDERANDO: Que el Dr. Antonio Musa fue a lo largo de su vida profesional un ejemplo de abnegación en el ejercicio de la medicina para las presentes y futuras generaciones del país.

 

            En ejercicio de las atribuciones que me confiere el Artículo 55 de la Constitución de la República,

 

D E C R E T O:

 

Artículo Único.-  Se designa con el nombre de Dr. Antonio Musa al Hospital Regional de San Pedro de Macorís.

 

Dado en Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, Capital de la República Dominicana, a los quince (15) días del mes de agosto del año mil novecientos noventa y seis, año 153 de la Independencia y 133 de la Restauración.

 

 

 

Joaquín Balaguer

 

 



·DIRECCION: Avenida General Duvergé 151 – APARTADO POSTAL 175 – San Pedro de Macorís, Rep. Dominicana.

Teléfonos: (809) 246-3800 y 246-3704. FAX: 246-3506, 707-6717.E-mail: mons_ozoria@msn.com