Santiago de Chile, 1 de
diciembre del 2005.
Mis
queridos hermanos:
El pobre, ignorado, sediento de
Dios y de Fraternidad, el monje, el sacerdote misionero…que perdió su corazón
por ese Jesús de Nazaret, “que he tratado de imitar, a pesar de mis debilidades”…acaba
de ser inscrito por la Iglesia de Roma,
que guarda el testimonio de los Apóstoles Pedro y Pablo, entre los
Bienaventurados, pobres, sencillos, misericordiosos, sedientos de justicia, de
corazón puro… proclamados por Jesús de Nazaret.
Fue una Gran Fiesta de Iglesia y
de
Tanto en la Vigilia de Oración junto a los monjes de Tre Fontane, como en San Pedro o en la Eucaristía de Acción de Gracias
del lunes 14. Se percibía un olor al “Espíritu de Fraternidad Universal”, junto
a nuestros hermanos Touaregs, Beduinos del desierto
de Sahara, las hermanitas y hermanitos que vinieron de Irak, Afganistán, la
Amazonía, de las tribus de África, de nuestros barrios marginados de las
grandes ciudades, de los extremos de Asia, comunidades monásticas de Siberia, Burkina Faso y República
Central de África, laicos y laicas de todos los continentes, hermanos,
sacerdotes y obispos…que viven del Espíritu de Nazaret, testimoniando el
Evangelio del Reino, con compromisos misioneros muy diversos, en expresiones
litúrgicas simples y fraternas.
Hemos
vivido como una Laterna del Espíritu a nuestras
Iglesias “que no son frías ni calientes, sino tibias…” (Apocalipsis 3, 16) para
que Ellas escuchen la voz de “Aquel que toca a la puerta”…a través del gemido
de millones de nuestros hermanos pobres, por:
-
Un regreso a Jesús de Nazaret y al Evangelio del Reino : « El
Modelo único celebrado y contemplado en la Eucaristía »
-
Iglesias fraternas y cercanas, solidarias con los pobres y excluidos…”El
Hermano Universal”
-
Misioneros que “gritan el Evangelio con sus vidas” y se comprometen, a
través de nuevas sendas, para « otro mundo sea posible »
El Hermano Carlos decía: « No hay que mirar a los
santos sino a Aquel que hace los santos »
En América Latina decimos: Los mártires –testigos- no se
admiran, se imitan”
¡Vayamos, queridos hermanos, en el silencio, la oración
contemplativa e histórica, el Desierto, la Revisión de vida en Fraternidad,
tratemos de abrir nuestras puertas a Jesús de Nazaret, el Resucitado que nos invita a la Navidad!
¡En la
alegría « escandalosa » de la Navidad!
Un
abrazo.
Mariano.