Entrevista:
HANS KÜNG cuenta su visita al Papa

De la decepción a la esperanza


Drago Pilsel. Tubinga (Alemania)
 
Entrevista publicada en la revista VIDA NUEVA,
3 de diciembre de 2005. Núm. 2.497 (pág. 8 a 10)

Idioma original: español


NECESITAMOS UNA ÉTICA QUE ACEPTEN TODAS LAS RELIGIONES

 

El teólogo suizo-alemán Hans Küng, uno de los más firmes opositores al papado de Juan Pablo II, quien le inhabilitó para la docencia hace un cuarto de siglo, tras cuestionar, entre otras cosas, la infabilidad papal, había visto en la elección de Joseph Ratzinger, según lo constataban la agencia Reuters y varios medios alemanes, una extensión de los postulados conservadores de Karol Wojtyla. Así, había tildado de "decepción gigantesca" su nombramiento como Benedicto XVI, sentimiento que hizo extensivo a todos los reformistas de la Iglesia. Esa fue la primera reacción pública de Küng tras la elección de Ratzinger. Sin embargo, la suavizó diciendo que el nuevo Papa necesitaba tiempo, porque no se puede esperar todo de la noche a la mañana.


   Inesperadamente, el Papa lo recibió el sábado 24 de septiembre en su residencia veraniega de Castelgandolfo, en una entrevista que duró, incluida la cena, cuatro horas. El profesor Küng calificó el encuentro, que suscitó numerosas reacciones, como "claro signo de esperanza". Esperamos un tiempo prudente (la finalización del Sínodo de Obispos en Roma) y nos acercamos al hogar del profesor Küng, en la ciudad alemana de Tubinga, para conocer, de primera mano, cómo transcurrió esa importante reunión con Benedicto XVI y por qué considera que Ratzinger puede sorprender positivamente. Había declarado que ve indicios de que "no se puede fijar a este pontífice en posiciones reaccionarias con vistas al pasado". Küng, a quien en 1979 la jerarquía católica le retiró la licencia para enseñar Teología por sus posiciones incompatibles con el dogma, declaró a la agencia británica Reuters que su larga y amistosa entrevista con el Papa constituye un "signo de esperanza para mucha gente que se había horrorizado con su elección". Según Hans Küng, "el Papa está abierto hacia nuevas perspectivas".

   Iniciamos la conversación con los antecedentes al encuentro. "Creo que es importante entender lo que precedió a esta reunión. Tuve tantos problemas con su predecesor", lamenta el profesor, y agrega que "no estaba tan interesado en pedir una audiencia protocolaria con el nuevo Papa, sino más bien quería mantener una conversación". Esperó pacientemente más de 25 años sin recibir ni una línea personal, ni la posibilidad de una conversación, mientras continuó trabajando duramente en una obra de dimensiones colosales (más de 60 libros de una rigurosidad intelectual y una autoridad casi indiscutibles). Y esperaba. Así se dijo: quien quiera que sea el nuevo Papa, le voy a escribir una carta y pedir una entrevista. Y fue lo que hizo.


   "Me quedé, por cierto, muy sorprendido, como todo el mundo, por la elección de Joseph Ratzinger y quedé decepcionado, como manifesté públicamente. Pero le escribí una carta, y dije que me gustaría hablar con él porque nos conocemos desde hace muchos años y añadí que el encuentro sería muy importante", agrega. Puso, dice, dos o tres condiciones, o aspectos, que quiso aclarar de antemano. "Dejé claro desde un principio que no iba a pedir la restitución de la missio canonica (licencia eclesiástica para enseñar) y que deberíamos dejar entre paréntesis las viejas cuestiones de disputa", explica Küng. En parte porque eso crearía serias dificultades en la comunicación y no deseaba una reunión que dejara consecuencias legales y pusiera al Papa en aprietos. Y, por otra parte, porque ya no la considera necesaria, teniendo en cuenta que durante 25 años ha visto que por todo el mundo que ha recorrido es considerado como teólogo católico, aunque sin poder enseñar Teología oficialmente.


NUEVO CONCILIO


Adjuntó, además, su carta enviada a los cardenales antes del cónclave, por si Ratzinger no la hubiera visto, para mostrar cuál es su visión del nuevo Papa y de la Iglesia. Las primeras señales, agrega, serán muy importantes: los nombramientos de los altos cargos de la Curia, que, por cierto, no aparecen tan rápidamente; la primera encíclica que definirá el rumbo; las primeras decisiones referentes a la organización de la Curia y las cuestiones de doctrina, moral y disciplina. "Sería exagerado hablar de una nueva orientación de la Iglesia, o de la prontitud a convocar un Concilio vaticano tercero, el cual", dice el profesor Küng, "es necesario con extrema urgencia".


   "El Papa no está fijado en el pasado, si no que mantiene abiertas sus opciones y está dispuesto a llevar adelante cuestiones poco convencionales, que incluso el círculo íntimo del Vaticano no espera", dice Küng, explicando su cambio de disposición respecto del Papa. Al insistir en que conteste en qué basa su optimismo, dice que si bien no tenía ilusiones acerca de sus problemas con las estructuras de la Iglesia, está casi convencido de que, por ejemplo, Ratzinger va a tomar algunas iniciativas en cuanto al diálogo de las religiones, que siempre tiene consecuencias en otros planos. También está seguro de que va a estar interesado en tener estándares éticos comunes. "Yo creo que es una cosa que ayudaría mucho", nos dice el profesor.


   El problema, aclara, surge cuando el Vaticano empieza a aplicar los principios de la ética global en casos concretos y agrega: "Hay una sustancia común de no matar, torturar, violar..., de no robar, corromper, traicionar, de no mentir, de no dar testimonio falso, de no abusar de la sexualidad. Estos son principios que se encuentran en todas las religiones. En general, los católicos están absolutamente de acuerdo. El problema está cuando uno empieza a identificar la reverencia hacia la vida con la condenación de la anticoncepción, si uno tiene una posición rigurosa hacia el aborto, si uno tiene una actitud discriminatoria en cuanto a la homosexualidad, y si uno no entiende los problemas asociados, por ejemplo, con la eutanasia, "término que, explica el teólogo, en alemán suena mejor que en castellano, porque se habla de muerte asistida. Además de que el término eutanasia en alemán se asocia a la política de exterminio de los nazis y por ello se evita".


   Las relaciones entre Küng y el hoy papa Benedicto XVI datan de los tiempos en que ambos eran jóvenes teólogos "progresistas", asesores de cardenales alemanes en los días del Concilio Vaticano II. Küng, entonces decano de la Facultad de Teología de Tubinga, llevó a Ratzinger como catedrático y allí trabajaron juntos durante tres años. Recuerda Küng aquellos días y dice que al encontrarse con su antiguo colega hablaron como lo hacían antes. Relata Küng que la entrevista y cena con el Papa duró cuatro horas y transcurrió en una atmósfera relajada, muy diferente a la que mantuvieron en 1983 antes de quebrarse el diálogo.


   La conversación, como obviaron los temas de disputa, discurrió más bien sobre el nuevo libro de Küng, El comienzo de todas las cosas, que trata de la relación entre la religión y las ciencias naturales. "Yo dije que acababa de llegar de una conferencia -en Potsdam- con muchos científicos importantes. Hablé del origen del mundo. Y cuando mencioné las ciencias, el Papa reaccionó inmediatamente y dijo: "Eso es muy importante. Muchas gracias por haberme mandado su libro. Es un tema muy importante", cuenta el profesor. Asegura que el Pontífice no criticó nada del libro, aunque hay páginas críticas, por ejemplo, sobre el caso de Galileo, y también sobre la Iglesia en general.


   Al preguntarle qué supone, a fin de cuentas, la elección de Benedicto XVI, dice que deja abierta la posibilidad de que adopte un rumbo moderado. "Démosle una oportunidad. Hay que conceder a los nuevos papas cien días, igual que se hace con los presidentes de EE.UU.", aboga Küng. "De lo que no cabe duda es de que tendrá que acometer tareas descomunales que su predecesor no ha resuelto y que llevan mucho tiempo estancadas. Entre ellas, fomentar activamente el ecumenismo de las Iglesias cristianas, implantar la colegialidad entre el Papa y los obispos, así como esa descentralización de la dirección de la Iglesia y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia", enfatiza.


TEXTO CONSENSUADO


El profesor revela que el comunicado de prensa emitido tras el encuentro es muy importante. Fue un gesto inédito, que habla del nuevo talante del Papa describiendo, además, el clima de la reunión. Ratzinger sugirió que se redactara en común, teniendo en cuenta que la reunión suscitaría muchas reacciones y podría ser objeto de manipulaciones diversas. "Y para aclarar esto, escribamos juntos el comunicado, dijo el Papa", señala Küng. "Como empezamos charlando en su despacho, continuamos en el jardín y finalizamos durante la cena, fue una oportunidad para ponernos de acuerdo en los términos generales del documento", agrega. "Yo le dije: formule Usted el texto. Tenía plena confianza en él, de que escribiría el comunicado de una manera objetiva y justa. Yo lo revisaría y haría las correcciones necesarias", cuenta. A la pregunta, un poco burlona, de si hubo que corregir al Papa, lo cual, continuando en tono de broma, demostraría la tesis de la falibilidad papal, Küng no perdió el buen talante y dijo que corrigió tan solo un pequeño error gramatical de Ratzinger. Insistiendo sobre el tema de la cena, el teólogo sigue con el tono de humor y rehúsa decir qué se comió, como si fuera cuestión de alto secreto, pero confirma que se bebió vino, no cerveza bávara.

ACTUALIDAD EN ESPAÑA


Nuestra conversación se encauza a temas de actualidad en España y respondiendo a lo que piensa acerca de las relaciones entre el Episcopado y el Gobierno, no sólo en temas educativos, Küng asegura que en principio no se puede excluir el derecho de los católicos a protestar -porque si fuera así, explica, habría que haber prohibido a la gente de Berlín oriental protestar contra el Gobierno comunista-, "Hay que respetar la libertad de expresión", asegura, "aunque no estoy muy de acuerdo con la política de la Conferencia Episcopal española. Creo que ambas partes deberían tener un mejor entendimiento. Estoy, por ejemplo, en contra de cualquier forma de discriminación contra los homosexuales. Pero para dar una pauta de qué errores puede haber, y hay, quiero decir que no entiendo por qué el Gobierno español ha toma el asunto de los matrimonios gays como uno de sus primeros pasos, presentando algo poco aceptable. Porque eso de darle el nombre/título de "matrimonios homosexuales" es algo poco inteligente". El profesor agrega que el matrimonio es una institución cultural de miles de años y que a veces tiene la impresión de estar presenciando una suerte de "fiebre izquierdista" y no cree que fuera necesario hacerlo así. "Si es necesario a veces motivar a la gente, pero salir a la calle es otra cosa. La Iglesia también tiene que saber frenarse y no debe abusar de su poder. No debe utilizar argumentos demagógicos", enfatiza, aclarando que habla en términos generales, porque no conoce todos los detalles de la situación.



   Le preguntamos qué piensa del hecho de que los no católicos y no creyentes tengan que financiar las actividades de la Iglesia católica y asegura que es algo que debería cambiar. "Conozco especialmente bien el sistema suizo, que es mucho mejor que el sistema alemán. Porque el dinero va a la comunidad local. Eso supone una diferencia muy grande. Y también está muy bien porque los obispos no tienen tanto poder, en especial sobre todo sobre el clero", dice Küng. Prefiere el método según el cual una asamblea elegida por la comunidad decide cómo se recauda y se emplea el dinero. Volvemos a su tema preferido, el de la ética global. El Papa lo destaca como muy importante en el comunicado de prensa y le preguntamos si cree, como el teólogo brasileño Leonardo Boff, que todas las religiones están "infectadas" de fundamentalismo. El profesor Küng dice que básicamente está de acuerdo con ello. "Los más peligrosos son algunos protestantes en los EE.UU., que forman el "ejército de Bus. Pero por supuesto hay fluctuaciones en estos asuntos. Su punto culminante ya pasó y está cayendo. Creo que muchos cristianos fundamentalistas probablemente se estén preguntando si de verdad fue una buena idea mandar las tropas a Irak; si el presidente dice que es un buen cristiano y no fue capaz de reaccionar de una manera adecuada con los destrozos del huracán Katrina y todas estas catástrofes..., puede ser que muchos cambien de opinión". Perto, tratando el tema del fundamentalismo, concluye que "también a mí me han acusado de ser un liberal, un radical, en muchos temas. Pero cualquiera que conozca mis libros no puede decir que haya ignorado lo esencial del cristianismo, las bases de los principios éticos, o los artículos principales de la fe. He sido inequívoco en estos temas".


   Finalmente, a la luz de lo sucedido en Francia con la explosión de violencia en algunas ciudades, hablamos del paradigma europeo. El profesor cree que Europa necesita más que tecnocracia, más que economía, y mucho más que comunicación, en el sentido de lo que ofrecen medios como la radio o la televisión. "Necesitamos un fundamento moral. Pero eso no puede ser el laicismo, no puede ser el clericalismo, no puede ser la restauración de una Europa cristiana como la veía el papa Wojtyla, y tampoco puede ser la restauración de un estado ateo como después de la Revolución francesa. Necesitamos un fundamento ético, o sea, la aceptación de normas éticas básicas que apoyen todas las religiones importantes y las tradiciones filosóficas, que también pueden aceptar los no-creyentes. Creo que tendríamos una mejor situación en Europa. Necesitamos, sobre todo, líderes en política y economía, también en cultura y ciencias, que de nuevo tengan convicciones éticas. Creo que hay mucha gente esperando esto", dice Hans Küng.