Llamadas para el futuro

Nos hemos encontrado en El Cairo este año del Jubileo y ha sido de verdad para nosotros un "kairos".

Hemos buscado juntos leer los "signos de los tiempos". La palabra profética de Carlos de Foucauld nuevamente ha sido para nosotros un desafío: "no tenemos el derecho de ser centinelas dormidos, perros mudos, pastores indiferentes" (carta de Beni Abbés a Dom Martín del 7 de febrero de 1902). Al término de nuestra revisión de vida, ahora que estamos a punto de cumplir el L aniversario de nuestros primeros pasos como Fraternidad, queremos compartir con vosotros las llamadas que hemos percibido para el futuro:

1. MISION Y COMPROMISO PROFETICO

1.1. Frente al triunfo del capitalismo liberal y a la ley del máximo rendimiento, debemos defender con energía que la persona humana y el respeto absoluto de su dignidad, debe ser el centro de todas las decisiones políticas y económicas. En el plano de la justicia existen importantes desafíos, tanto a nivel local como internacional y nosotros debemos implicamos en ello, promoviendo los valores de la igualdad y de la solidaridad.

En lo cotidiano, al igual que Jesús, nuestras vidas deben testimoniar nuestra cercanía a los pobres y el compromiso en defensa de su causa. En nuestras sociedades marcadas por el materialismo y la secularización ¿cómo pueden ser nuestras fraternidades un signo que remite al Otro (Dios) y da sentido a la vida?

2. LA APERTURA A LAS OTRAS CULTURAS

2.1. Es la hora de la mundialización; aunque ésta no tiene más que aspectos positivos, nos recuerda que debemos vivir en adelante la universalidad estando menos encerrados en nosotros mismos y valorando otras imágenes de la Fraternidad, que no sean solamente las occidentales. Por su esfuerzo de inculturación, las fraternidades deben encontrar un rostro nuevo en su propia cultura en Asia, África y América Latina.

2.2. VIVIR EN IGLESIA

Frente a la exclusión y temor ante el extranjero, estamos invitados a luchar con otros contra toda forma de racismo en nuestra sociedad.

3. VIVIR EN LA IGLESIA

3.1. Queremos una Iglesia que se deje siempre conducir hacia adelante por el soplo de Pentecostés, como lo ha destacado el Concilio Vaticano II, una Iglesia cada vez más fraterna, a través de las comunidades eclesiales que deben ser más y más, el signo de una presencia de amor gratuito en nuestra sociedad.

3.2. Pensamos que el Espíritu conduce las fraternidades a una gran apertura ecuménica e interreligiosa. Es la traducción hoy de esta "fraternidad universal" de la que el Hermano Carlos ha querido ser artífice.

3.3. En la Iglesia nuestra fraternidad tiene la vocación particular de estar al servicio de nuestras diócesis (sin olvidar los lazos con los sacerdotes que han abandonado la Fraternidad o dejado el ministerio). Es por eso que nos empeñamos en reforzar las relaciones con la Iglesia local y universal y perseguir el diálogo con todos.

3. EL ESPIRITU DE LA FRATERNIDAD

Se nos ha recordado lo que fundamenta el espíritu de nuestra Fraternidad.

A. LA FIGURA DEL HERMANO CARLOS

4.1. Carlos de Foucauld fue durante toda su vida un buscador de la voluntad de Dios; nos invita a vivir como él una nueva fecundidad, aceptando pasar por el desierto al estilo de Jesús

4.2. Es necesario trabajar para un conocer más su vida y sus escritos que interpelan al hombre de hoy  igualmente nos hacen comprender el lugar que ocupa en la Fraternidad.

B. EL MISTERIO DE NAZARET

Nos llama a vivir lo cotidiano de manera sencilla, en una disponibilidad total a Dios y a las personas; esto pone en tela de juicio nuestro estilo de vida.

4.3. Nos llama a ser con humildad "hermanos" en todos los aspectos de la vida : "a vivir en hermandad" entre nosotros, apoyándonos mutuamente en lo espiritual, sobre todo en ello en el compartir con los pobres y con aquellos que no tienen poder teniendo con ellos contactos de amistad. De esa manera, viviremos el misterio de la Encarnación: Dios vino a compartir nuestra condición humana y se hace pobre en medio de nosotros.

4.4. Nos propone un nuevo camino de misión, camino de anonadamiento y de testimonio donde importe más el "ser" que el "hacer" pero como en la sociedad de hoy se busca la notoriedad, sería tal vez necesario buscar la manera de expresar que nosotros queremos estar en medio de los demás como "la levadura en la masa": hablar de enraizamiento, de cercanía, de un "vivir con"...

5. LOS CAMINOS DE LA FRATERNIDAD

Deseamos profundizar en los caminos que la Fraternidad nos invita a seguir:

5.1. Una adoración contemplativa, que pasa por la meditación de la Palabra de Dios, la adoración, el desierto, el acompañamiento espiritual y que nos invita a profundizar nuestra intimidad con Dios.

5.2. Una revisión de vida más profunda y exigente preparada en el día de desierto o acompañamiento espiritual:

-          que nos invite a hacer una lectura creyente de nuestras vidas, incluyendo las alegrías, las preocupaciones, nuestras esperanzas como personas y sacerdotes; las inquietudes pastorales y desafíos que nos plantean la sociedad y la Iglesia.

-          Que supone un compromiso real y regular frente a la fraternidad local.

-           Que nos dé los medios de una seria formación.

5.3. El compromiso con la justicia, como algo que no se puede separar del conjunto de nuestro carisma, por cuanto de otra manera nuestra vida estaría coja, como una silla a la cual le falta una pata.

5.4. El mes de Nazaret que es un tiempo privilegiado de formación haciéndonos descubrir particularmente el carisma del Hermano Carlos y la gracia de la revisión de vida. Puede ofrecemos la ocasión para la universalidad, invitando a hermanos de otras regiones y continentes a participar, al igual que a otros retiros organizados por las fraternidades. En fin, también puede ser la ocasión para los que lo deseen de realizar un signo de compromiso con la Fraternidad.

5.5. La fraternidad también debe traducirse en estrechar lazos de amistad entre nosotros (por ejemplo rezar y saludar a los hermanos en sus aniversarios), en procurar comunicaciones más fluidas (cartas, boletines, e-mails, fax, intercambio de experiencias pastorales y misioneras, convivencia entre fraternidades) y en establecer lazos y contactos con toda la familia espiritual del Hermano Carlos en sus diferentes ramas, que exprese su dimensión local y universal.

5.6. Un mínimo de estructuras: el Responsable General y su Consejo: la organización por regiones y continentes (cf Directorio). Algunos hermanos desearían que el Responsable General esté disponible a tiempo completo para su servicio. En cambio, otros afirman que sería suficiente medio tiempo. En todo caso, el Responsable general y su Consejo harán todo lo posible para estar al servicio de las fraternidades locales, regionales y continentales a fin de responder a sus inquietudes y acompañarlas. Se debe visualizar un funcionamiento más descentralizado; cada continente debería asumir en adelante la responsabilidad de organizar sus asambleas a ese nivel.

5.7. Se debe recordar la importancia que tiene el responsable en cada uno de los niveles: más que un coordinador, es un hermano al servicio de sus hermanos que llama a ser fieles al espíritu y medios de la Fraternidad, a la exigencia de una apertura más grande al universal mediante lazos con otras regiones y continentes.

Así nuestras fraternidades podrán ser "oasis en el desierto" de nuestras vidas. Y la fidelidad a los medios de la Fraternidad nos ayudan a ser hombres que están de pie, capaces de contaminar a los otros con nuestra alegría.

El Cairo 23 de noviembre 2000