CONFERENCIA DEL
EPISCOPADO DOMINICANO
MENSAJE
ANTE
Santo Domingo, D. N.
República Dominicana
1º. De Noviembre de 2005.
1. Hace algún tiempo prometimos escribir
sobre la presencia de los haitianos en el país. Hoy, hacemos realidad nuestra
promesa. Lo hacemos fieles a la misión de la Iglesia en vista del crecimiento
del fenómeno de la movilidad humana en el mundo y su impacto en
I: El fenómeno migratorio.
I.1. Históricamente.
- Un fenómeno tan antiguo como el ser humano
2. El fenómeno migratorio, en su doble dimensión de emigración e inmigración,
es tan antiguo como el ser humano. No existe pueblo o nación alguna que no sea
resultado del entrecruce de pueblos. Basta hoy ojear las páginas de las guías
telefónicas para, a través de los apellidos que en ellas aparecen, convencerse
de la entremezcla de pueblos. Las mismas lenguas más usadas hoy como el inglés,
el español, el francés, a pesar de los esfuerzos hechos por sus respectivas
Academias de la lengua mirando por la pureza de la lengua, muestran cantidad de
palabras tomadas de otros pueblos y aceptadas ya como propias, resultado de una
alta presencia de unos pueblos en el seno de otros.
América desde el Canadá hasta la Patagonia es un
crisol de pueblos y de culturas, resultado de ininterrumpidas y masivas
migraciones.
- Tipología
3. La tipología de esos flujos migratorios fue muy diversa desde los inicios:
tribus nómadas; guerras de conquista; emigraciones espontáneas tras el sueño de
un mundo mejor y emigraciones forzadas por la pobreza de la tierra y sociedad
en la que malamente vivían, por cataclismos de la naturaleza o por represiones
políticas o religiosas.
En las emigraciones históricas actuó consciente o inconscientemente la idea de
que todos los seres humanos conformamos una sola gran familia humana, no
obstante profundas diferencias personales, grupales y culturales; y la idea de
que nuestro planeta con todas sus realidades y posibilidades es el patrimonio
común de esa gran familia.
- Francisco de Vitoria
4. Basado en estas ideas Francisco de Vitoria, padre del derecho internacional,
defendía ya en el siglo XVI en Salamanca, a propósito de la presencia española
en el Nuevo Mundo recientemente descubierto, el "Ius
communicationis" ("derecho a
compartir").
"La comunidad internacional
-proclamaba-, antes que una comunidad de Estados, es una comunidad de personas
que pueden comerciar y desplazarse libremente por encima de las fronteras con
tal que no provoquen molestias injustas". "El hecho de pertenecer a
una determinada comunidad política no impide en modo alguno el ser miembro de
la familia humana y pertenecer en calidad de ciudadano a la comunidad
humana". "El "ius communicationis"
es universal y recíproco" pero "es obvio que los huéspedes no pueden
provocar molestia alguna a los pueblos que los acojan".
Vitoria fundamentaba el derecho internacional sobre la libertad de los
ciudadanos y no sobre la soberanía de los Estados, que es sólo una consecuencia
y por tanto un derecho secundario.
Todas las inmigraciones históricas tuvieron su lado positivo y negativo, a
excepción de las que fueron exclusivamente devastadoras y depredadoras.
I.2. Modernamente, en nuestros días.
- Amplitud y complejidad del fenómeno.
5. El fenómeno migratorio ha adquirido modernamente un volumen y complejidad
impensada. Y ha sido un fenómeno que ha crecido a ritmo acelerado.
Su tipología es en estos momentos múltiple y complicada: reclamada y
espontánea; personal, familiar y masiva; económica, racial, social y política;
libre y manipulada por bandas de traficantes de personas; regular e irregular;
honesta y corrupta; terrorista y contrabandista (de armas y de drogas);
temporal y permanente; privada e institucional; recreativa, laboral y
profesional.
Una nota típica de la emigración moderna es el alto número de personas
vulnerables por la falta de documentos que les permitan regularizar su
situación migratoria en el país de acogida facilitando así la aparición de
grupos dedicados al tráfico y trata humana; y el alto número de los que
intentan emigrar, por diversas razones al margen de la ley.
- Causas
6. En la raíz de todo este complejo fenómeno moderno está la brecha entre
naciones altamente desarrolladas y ricas y pueblos que se debaten en el
subdesarrollo y la pobreza; los avances en la trasportación
de un lugar a otro facilitando los desplazamientos; el hecho de la
globalización vigente; el poder de los medios de comunicación despertando
grandes ilusiones en los países pobres al contemplar el esplendor de los países
ricos; las persecuciones selectivas o masivas por razones políticas o raciales;
la colaboración en el campo científico y técnico; la aparición del terrorismo a
escala mundial y la guerra santa decretada por una facción del Islam contra
Occidente; los conflictos bélicos y el guerrillismo
en ciertas naciones; la creación de Institutos Internacionales y la posibilidad
de frecuentar Universidades extranjeras; la economía globalizada con abundancia
de Empresas trasnacionales; el tráfico ya mundial de la droga; las mafias
organizadas de tráfico de personas y el Turismo mundial.
7. Psicológicamente está también el
instinto irreprimible de superación, de buscar siempre un progresivo bienestar
y unas condiciones mejores de vida.
- Aspectos positivos y negativos
8. Es evidente que este fenómeno migratorio ha favorecido y promovido el
recíproco conocimiento de los pueblos y la colaboración universal,
testimoniando de esta manera y perfeccionando la unidad de la familia humana.
Gracias a él, unos pueblos recibieron inversiones económicas salvadoras o muy
beneficiosas y otros transferencia de ciencia y técnica de punta o el beneficio
de gente muy cualificada o de gente muy laboriosa decidida a triunfar o mano de
obra necesaria para acciones intensivas de recolección de frutos o para
actividades menos atractivas pero imprescindibles, rechazadas por los
naturales. Esto supuesto, sería un grave error percibir el fenómeno migratorio
exclusivamente en clave negativa Tiene su dimensión altamente positiva.
9. Junto a los elementos positivos, sin embargo, no han faltado elementos
negativos: graves tensiones por las fuertes desigualdades económicas;
conflictos derivados de la diversidad de costumbres y tradiciones; formación de
grupos cerrados sin integración al país que los acoge y diversos tipos de
discriminación y conculcación de los derechos fundamentales humanos de carácter
social o cultural por razón del sexo, de la raza, del color de la piel, de la
condición social, de la lengua o de
Es claro, pues, que el fenómeno migratorio -signo de los tiempos- es una gran
oportunidad y un reto. Así debe ser visto y manejado.
- Modernización de las Leyes de
Migración
10. Ante un fenómeno tan amplio y ambivalente, los Estados no han tenido más
remedio que estudiar a fondo el creciente movimiento migratorio, crear
políticas adecuadas de migración, regularizarla, legislar sobre ella y
establecer convenios entre las naciones.
Por otro lado
El inmigrante es un ser humano que debe ser muy consciente de sus derechos y de
sus deberes. Entre los deberes está, ante todo, que su entrada en el país que
le acoge esté de acuerdo con las leyes que en él rigen para su entrada y para
su permanencia en él.
I.3. La inmigración haitiana hacia
- Dejemos
11. La independencia y soberanía nacional nosotros la conquistamos de Haití con
grandes sacrificios y saliendo victoriosos en los campos de batalla. Entre 1844
y 1856, sin embargo, consumada ya la independencia, sufrimos diversas
invasiones haitianas con cientos de civiles dominicanos asesinados por las
tropas de Dessalines. Tales hechos originaron un
fuerte sentimiento antihaitiano en los dominicanos.
Tan obscuro se proyectó el futuro que dio origen a la
efímera anexión a España que terminó con la gesta restauradora. Es evidente que
todo esto permanece en la memoria histórica nuestra.
Prescindamos, sin embargo, de todo esto que pertenece ya a la Historia y
detengámonos en el fenómeno migratorio actual.
- Historia de la emigración haitiana
12. La inmigración haitiana más o menos masiva hacia nosotros comienza propiamente
con la ocupación norteamericana en ambos países en los años 1914 y 1924.
Dicha inmigración se produce ante el incremento de la producción azucarera en
Los infantes de marina de ambos lados se encargaron de proporcionar la mano de
obra haitiana necesaria para el corte de caña; de traer esa mano de obra,
controlarla y retornarla.
Al retirarse los Estados Unidos de ambas naciones, siguió la misma práctica
siendo sustituidos los marines norteamericanos por miembros del Ejército de ambos
lados.
El control fue siempre meramente policial sin cuidar mucho que las condiciones
de vida y de trabajo de los contratados fuesen justas y respetuosas de los
derechos humanos, produciéndose desde entonces claras conculcaciones de los
derechos humanos en la contratación, en la trasportación,
en los salarios, en las condiciones de los bateyes, en la libertad de
movimiento y en el cobro de peajes inadmisibles al salir y al retornar a su
país por parte de militares y oficiales de migración.
13. Con la aparición de la tiranía trujillista, la apropiación de la mayoría de los ingenios
por parte del tirano y la existencia de algunos ingenios privados todo siguió
igual.
Suprimida la tiranía, y creado el CEA, se produjeron algunas mejoras, sobre
todo en la contratación de los braceros, pero tanto el CEA como los ingenios
privados en general siguieron descuidando el cumplimiento de fundamentales
derechos humanos y laborales de todo inmigrante.
Es justo decir que a pesar del mal trato, fueron muchos los que se quedaron
entre nosotros de forma irregular.
Ha sido especialmente grave el modo de hacer las contrataciones laborales y
sobre todo las repatriaciones. La mayoría de ellas fueron hechas
indiscriminadamente, de forma violenta, en transporte inadecuado y con modos
inhumanos. Es importante advertir que entre los derechos de los Estados está la
repatriación de los ilegales y de los indeseables.
- País inmigrante y emigrante
14. Conviene recordar que, a partir de la liquidación de la tiranía (1961),
En un primer momento nuestra emigración fue ejemplarmente regular pero hoy no
son pocos los intentos de emigración irregular.
Estos hechos le obligaban al Estado dominicano a tener una bien definida
política migratoria, una adecuada y moderna legislación migratoria y un
seguimiento cercano de emigrantes e inmigrantes. Tanto más que
- La inmigración haitiana a partir de
los años ochenta
15. La preocupante inmigración haitiana surge a partir de los años ochenta, al
producirse en
La conjunción de todas estas causas ha ido produciendo un éxodo masivo
incontenible, de tal modo que, a excepción de las zonas francas, hoy los
haitianos, que antes se ubicaban casi exclusivamente en los bateyes, son vistos
ahora no sólo en ellos sino también en todo tipo de agricultura, en la
construcción privada y en las obras públicas, en el sector informal de
servicios (en concreto en el doméstico), en la industria y el comercio, (sobre
todo ambulante), en los hoteles y hasta en la mendicidad organizada.
16. No faltan personas y grupos que
irresponsablemente proclaman que
Es triste que el éxodo haitiano hacia nosotros, esté siendo fomentado por redes
de tráfico humano y grupos que actúan sin tener en cuenta la situación humana
de las personas y la situación del país.
17. Queremos dar fe que el pueblo
dominicano jamás ha sido ni es xenófobo. Hemos sido y somos un pueblo
francamente abierto a todos, incluidos los haitianos, y reconocemos la
contribución positiva de la inmigración a nuestro bienestar y progreso. Algunas
dificultades y problemas con cierta inmigración haitiana por razones históricas
o circunstanciales no contradicen nuestra generosa apertura.
- La cuota solidaria nuestra y ¿la cuota
de otras naciones con mayor capacidad que la nuestra?
18. Pudiéramos decir que hay dos clases de inmigración. Una deseada y buscada,
como es la cualificada, es decir, la de aquellos que vienen a invertir, o la de
aquellos que vienen a realizar labores que los residentes rechazan o deben ser
hechas intensivamente; y otra solidaria: aquella que, aun no siendo necesaria,
se acepta por las dificultades económicas o políticas del país al que
pertenecen los inmigrantes.
Nosotros somos una nación con reducida capacidad para una excesiva inmigración
solidaria, dado el alto índice de desempleo, poca industrialización,
dificultades económicas y la no fuerte institucionalización.
Esto no obstante, es claro que la cuota de solidaridad respecto a Haití no sólo
ha sido aceptada por nosotros, sino que desde hace tiempo la tenemos saturada.
Desde esta realidad, exhortamos a naciones con muchas más posibilidades que
nosotros y con verdadera capacidad de absorber inmigración, a que asuman
generosamente su cuota solidaria respecto a Haití.
19. La ayuda, sin embargo, que las
naciones poderosas deben prestar a Haití, en modo alguno, debe restringirse a
sólo el aspecto migratorio. A nadie le gusta normalmente emigrar. La emigración
es siempre riesgosa y dolorosa. La ayuda debe ser de cuanto se necesita para
que la situación al interior de ese país mejore política, social y
económicamente, científica y tecnológicamente, se modernice y se consolide y el
país se haga viable y despegue hacia el progreso y la postmodernidad.
No podemos sufrir nosotros solos las consecuencias de la insolidaridad de los
que pueden.
- Situación real de los haitianos entre
nosotros.
20. La situación de los haitianos entre nosotros es muy variada y compleja.
Los hay que tienen su documentación en regla y los que no poseen documentación
alguna. Los hay que entraron irregularmente y permanecen así. Los hay que
ingresaron regularmente por tiempo determinado y que, sin arreglar oficialmente
su estado, permanecen irregularmente. Los hay que han entrado con visa de
turista y se han quedado en el país irregularmente.
Los hay que, hijos de haitianos o de matrimonio haitiano-dominicano, nacieron
en el país y al amparo del "ius soli" .permanecen en el país. Los hay (miles) que
poseen cédula dominicana, concedida por partidos políticos, y han votado en
diversas elecciones. Los hay que vinieron espontáneamente tras el sueño de una
vida mejor o quienes vinieron engañados por grupos organizados o personas
inescrupulosas, traficantes de angustiados por su situación personal o social.
Los hay aceptados oficialmente como exilados políticos o refugiados y quienes
entraron al margen de la ley y se consideran tales, sin reconocimiento oficial.
Los hay que vinieron contratados legalmente, como individuos o como grupo, por
Instituciones oficiales o privadas; o que vinieron contratados ilegalmente por
gente nuestra y trabajan al margen de toda ley.
21. Es evidente que, como en todos los
grupos humanos, los hay amables, honestos, cumplidores, fieles, pacíficos y
laboriosos y los hay pendencieros, altamente agresivos, vagos y delincuentes.
Sería ingenuo considerar que todos son como los primeros e injusto pensar que
todos son como los segundos.
Dada toda esta complejidad, atentan contra los derechos humanos las
repatriaciones indiscriminadas. No sólo el modo de hacerlas sino la
indiscriminación con que se hacen.
22. El panorama, que hemos propuesto,
demuestra el desorden existente, al que urge poner remedio sin aplazamientos. Y
hay que comenzar con las complicidades de aquí: consulares, aduaneras,
migratorias, militares, policiales, políticas y empresariales; de empleadores
de fuerza laboral haitiana ilegal o legal barata sin contratos legales y sin
cumplimiento de cuanto exige el Código de Trabajo, en las labores del campo, en
la industria azucarera. en el ramo de la construcción,
en el sector hotelero y en el comercio formal e informal, aprovechándose de la
debilidad institucional del sistema y de la vulnerabilidad jurídica, económica
y social de esta fuerza laboral.
Para nadie es un secreto el soborno, chantaje, falsificaciones, contrataciones
ilegales, recurso a traficantes de personas, nóminas fraudulentas y explotación
de tales trabajadores. No tiene sentido que reclamemos a los haitianos sujeción
a la ley si los dominicanos somos los primeros en irrespetarla.
- Consecuencias del desorden existente.
23. Los males del desorden descrito se han tornado ya gravísimos y a ellos debe
poner suma atención y remedio tanto el gobierno como la sociedad entera.
La presencia desmesurada de haitianos, como gente sin empleo o como fuerza
laboral barata e ilegal está repercutiendo negativamente en la modernización y
mecanización de nuestra agricultura, en la seguridad social, en el irrespeto al
Código de Trabajo, en la política fiscal, en la explotación del hombre por el
hombre, en el desplazamiento de puestos de trabajo de dominicanos desempleados,
en la convivencia pacífica, en el aumento peligroso de desempleo al no
responder su presencia creciente a una oferta real de trabajo y en dificultar
el despegue nuestro hacia un progreso sostenido.
Como buenos vecinos y seres humanos nos duele en el alma la situación humana,
social, económica y política en que se debate nuestro hermano país, Haití; una
situación que en vez de ir solucionándose, se ha ido deteriorando más y más con
el pasar de los años.
24. Es necesario que el mundo sea consciente de esta realidad. Que lo sean,
sobre todo, las naciones que desean que nosotros asumamos la solución de Haití.
Haití reclama la solidaridad de la comunidad internacional, sobre todo de las
naciones opulentas y poderosas, que le ayuden a salir de su postración y es
necesario que Haití se deje ayudar, y acepte y haga eficaz esa ayuda generosa.
- El desarrollo fronterizo.
25. A partir de la independencia el problema fronterizo fue preferentemente por
muchos años el fijar la línea divisoria. En vista de las discrepancias
existentes no dudaron ambas partes en recurrir en 1895 al arbitraje del Sumo
Pontífice que lo era en ese momento León XIII, el Papa de
26. Sería un error limitar la cuestión
fronteriza a sólo la disputa sobre los límites. Está también el problema del
desarrollo fronterizo. Lo tiene muy claro nuestra Constitución que se expresa
así, solemnemente, en su artículo siete: "Es de supremo y permanente
interés nacional el desarrollo económico y social del territorio de la
República a lo largo de la línea fronteriza, así como la difusión en el mismo
de la cultura y la tradición religiosa del pueblo dominicano. El
aprovechamiento agrícola e industrial de los ríos fronterizos se continuará
regulado por los principios consagrados en el artículo 6to del Protocolo de
Revisión de 1936 del Tratado de Frontera de 1929 y en el artículo 10mo. del Tratado de Paz, Amistad y Arbitraje de 1929".
Ya Horacio Vázquez se propuso desarrollar la Frontera y creó poblaciones como
27. Dentro del Proceso de concertación
sobre Prioridades del Desarrollo Nacional, celebrado en
Ante todo, las dificultades: la despoblación selectiva (los más jóvenes,
educados y emprendedores migran de forma masiva); el bajo nivel y calidad
educativa; la infraestructura insuficiente y de mala calidad; la precaria
institucionalidad y deficiente Estado de derecho, el lógico autoritarismo
militar; la insuficiente capacidad de generar recursos para el financiamiento
de su propio desarrollo; la insuficiente capacidad de generar nuevos
conocimientos aplicables a los negocios; y la insuficiente capacidad
institucional para coordinar acciones desarrollistas y por tanto generar
procesos de cambio regional endógenos.
28. No sería correcto planear el
desarrollo fronterizo de un solo lado de la frontera, ya que es una región de
múltiples complementariedades sub-aprovechadas. La
marginalización de las corrientes de modernización y desarrollo es
característica de ambos lados de la frontera.
Todo lo que se haga, pues, debe tener un enfoque integral del desarrollo y un
enfoque binacional. El enfoque integral del desarrollo incluye un enfoque multisectorial, dada la diversidad e interrelación que
existe entre los problemas que se deben afrontar; y el enfoque binacional debe
ser norma de todas las operaciones que se hagan para desarrollar la zona, dado
que su desarrollo obliga por igual a los dos Estados.
El plan de desarrollo de la zona fronteriza abarca lo siguiente: regulación del
comercio que implica la regulación del intercambio bilateral y la promoción de
un acuerdo bilateral de libre comercio con un reglamento claro y trasparente; desarrollo de una infraestructura vial
adecuada con la construcción de la carretera internacional y otras carreteras
imprescindibles; fortalecimiento de educación, salud, cultura y deporte;
cooperación internacional y relaciones Interestatales; proyectos de turismo;
viviendas y asentamientos humanos; seguridad fronteriza que fortalezca la
administración pública de las distintas oficinas de aduanas y de migración de
manera que se comprometa a los funcionarios civiles con un mejor manejo de sus
funciones y se les otorgue una mejor remuneración e incentivos por el hecho de
estar al servicio en la frontera; desarrollo institucional para la frontera;
financiamiento de proyectos de desarrollo fronterizo; desarrollo agroindustrial,
industrial y minero; incentivos al recurso humano en la zona fronteriza y la
creación de un organismo permanente fronterizo.
29. Somos conscientes de que todo esto
exige una fuerte erogación de recursos económicos y humanos de los que no
dispone hoy el Gobierno. El no poder, sin embargo, implementar el plan completo
no exime el ir desarrollándolo poco a poco, paso a paso, como proyecto de
Estado, independientemente del Partido Político que esté en el poder.
Es hora ya de que, dejando a un lado resentimientos y prejuicios, caminemos
hacia una política de buena vecindad como lo exige, por otro lado, la
globalización vigente. Una vecindad que sea positiva y beneficiosa para ambas
partes. Esto pasa por proyectos comunes bien delineados, aprobados por ambas
partes, y por una buena regulación exigida y cumplida.
Entre esos proyectos está la Hidroeléctrica en el Río Artibonito,
los micro-valles en la cuenca del Río Artibonito, las
cooperativas comerciales,
La Fronteras no debe ser una zona de trasiego delictivo de droga y armas hacia
II. La inmigración haitiana y el Estado Dominicano.
- Nuevas Políticas de migración y nuevas
leyes.
31. Dada la amplitud y complejidad del fenómeno migratorio y el hecho de
haberse convertido
La migración es un fenómeno hoy, en
tiempos de gran sensibilidad respecto a los derechos fundamentales humanos y de
los derechos de los Estados, que reclama una legislación moderna, sabia y
justa, que armonice los derechos y deberes de los emigrantes y los derechos y
deberes de los Estados.
Por eso son muchas las naciones que han ido adecuando sus leyes de migración a
la realidad presente.
- El derecho a emigrar
32. Ante todo hay que resaltar que el derecho a la emigración es uno de los
derechos fundamentales del ser humano consignados en
Por su intrínseca y connatural dignidad humana al inmigrante le pertenecen los
fundamentales derechos personales, sociales y jurídicos que ninguna sociedad ni
estado pueden irrespetar. Respecto a los derechos fundamentales no hay
posibilidad de descriminación alguna ni de distinción
entre inmigrantes y no inmigrantes.
Consciente, sin embargo, que es peligroso hablar exclusivamente de derechos, el
Papa advierte, poco después, en
33. Aplicando ahora todo esto a nuestro
caso, es evidente que el que recurre al derecho de emigrar debe ser consciente
de su obligación de someterse a los requisitos y legislación de la nación a la
que pretende emigrar.
-Competencia y obligación del Estado.
34. Todo esto supuesto y dado el desorden existente en la inmigración actual,
conviene recordar que es al Estado, en cuanto representante y delegado de la
sociedad, al que le compete, en cada lugar, ordenar, tipificar los inmigrantes,
reglamentar, legislar, vigilar y exigir lo legislado y castigar a los oficiales
cómplices de su incumplimiento. Le compete todo esto y está obligado a ello.
Al hacerlo deberá tener en cuenta las posibilidades, necesidades y situación de
la nación receptiva y prestar especial atención a la inmigración irregular.
Respecto a estos últimos, no cabe otra cosa que su regularización o
Somos signatarios de
- Nuestra nueva ley de migración
35. No nos compete a nosotros señalar fallas en la promulgación de la nueva ley
de migración ni detenernos en diversas deficiencias en ella ni el modo de hacer
algunas correcciones si hay que hacerlas. La ley ha sido promulgada y pedimos
que sea exigida y observada. Para ello deben ser creados sin demora y deben
comenzar a operar eficazmente las instituciones e instrumentos operativos que
requiere la nueva legislación migratoria: la comisión nacional de Migración, el
Instituto Nacional de Migración y el Reglamento de
El reglamento exigido puede y debe subsanar vacíos existentes y añadir algunas
especificaciones necesarias de
El recurso a los avances actuales de la Informática será el gran aliado de
todas esas instituciones.
Urge que
- Cumplimiento de la ley
36. Para que esta nueva ley pueda enderezar el desorden existente en la
inmigración haitiana; para que pueda disipar el miedo que algunos tienen de una
balcanización del país; para que la modernización de la agricultura no se
aplace; y para que el sistema contributivo y el de la seguridad social no
sufran detrimento alguno, es necesario que se aplique toda la severidad de la
ley a las organizaciones o personas que se dedican delictivamente a la
introducción ilegal de haitianos a nuestro país, a los oficiales de migración o
del ejército que se dejan sobornar o sobornan a los que desean inmigrar; y a
todos los empleadores de la agricultura, industria azucarera, comercio,
construcción, industria, servicios y turismo que recurren ilegalmente a la
contratación de haitianos irregulares y a todos los que atenten contra lo
legislado.
Y es necesario también que el Gobierno, respecto a la inmigración haitiana
vigile de cerca el cumplimiento de todas las leyes laborales relativas al pago,
jornada de trabajo, condiciones de higiene, seguridad, salud, prestaciones
sociales y laborales, seguridad social, contratos de trabajo y pensiones; y que
vigile también el cumplimiento de las leyes que regulan el trabajo infantil; y
de las leyes que garantizan el estado de derecho, la seguridad personal, la
libertad de tránsito y el respeto a la integridad física y a la dignidad
humana.
Si queremos que el mundo nos respete, respetémonos los dominicanos primero.
Todo cuanto hemos dicho es obligación del Estado, del Poder Público.
III. La inmigración haitiana y la
Iglesia.
- Misión y función de la Iglesia
37. Ante todo queremos dejar muy claro que los criterios de acción de la
Iglesia son muy distintos de los criterios del Estado en virtud de su misión
específica. Respecto a la migración, una es la función del Estado Civil y otra
muy distinta la de la Iglesia.
El misterio de la salvación en Cristo es
universal. Consecuentemente, como Pablo, la Iglesia proclama (y ese es su
actuar), que ella está obligada a hacerse toda a todos para intentar salvar a
todos.
Dice así San Pablo a los corintios: "Libre de todos me he hecho esclavo de
todos para ganar a los más que pueda. Con los judíos me he hecho judío para
ganar a los judíos; con los que están bajo la ley, como quien está bajo la ley;
con los que están sin ley, como quien está sin ley para ganar a los que están
sin ley, no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo. Me he hecho
débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para
salvar a toda costa a algunos. Y esto lo hago por el Evangelio para ser
partícipe del mismo" (1 Cor 9, 19-23).
Y escribiendo a los colosenses exhorta: "Despójense del hombre viejo con
sus malas pasiones y revístanse del hombre nuevo, que se va renovando hasta
alcanzar un conocimiento pleno de Dios. Así, ya no hay griego ni judío, ni
circunciso ni incircunciso, ni bárbaro ni escita, ni
esclavo ni libre. Sólo Cristo todo en todos" (Col. 3, 9-11).
- Destinatarios de la acción de la
Iglesia
38.
Evangelizar
De acuerdo a esto, el contenido de la evangelización debe ser el Dios revelado
por Jesucristo; la salvación ofrecida en Cristo (una salvación inmanente y
temporal pero sobre todo transcendente y eterna); el
más allá, vocación profunda y definitiva del ser humano en continuidad y
discontinuidad con la situación presente; el amor de Dios a nosotros y de
nosotros a Dios y el amor fraterno universal; la Iglesia y los sacramentos como
lugares y signos visibles y eficaces del encuentro de Dios con nosotros ; y los
derechos y deberes del ser humano, la familia, la sociedad, la
internacionalidad, la paz, la justicia y el desarrollo en virtud de la mutua
interpelación entre el evangelio y la vida personal y social del ser humano.
39. En conformidad con el mandato divino
de predicar el evangelio a toda criatura, los destinatarios de la
evangelización son todos los seres humanos sin restricción de raza, cultura o
religión.
-Actitud de la Iglesia
40.
Es la sociedad humana la que hay que renovar. Es, por consiguiente, el ser
humano, pero el ser humano entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia,
inteligencia y voluntad.(...)Al proclamar el Concilio la altísima vocación del
ser humano y la divina semilla que en éste se oculta, ofrece al género humano
la sincera colaboración de la Iglesia para lograr la fraternidad universal que
responda a esa vocación. No impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo
desea una cosa: continuar bajo la guía del Espíritu la obra misma de Cristo
quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para
juzgar, para servir y no para ser servido" (GS 3).
- Atención nuestra a los haitianos
41. Todo esto supuesto, a nadie debe extrañar que la Iglesia dominicana, fiel a
su misión y función, y sensible a esa exhortación del Concilio Vaticano II,
prescindiendo de su situación regular o irregular haya atendido con solicitud
de madre en todos los tiempos a los haitianos presentes en el país.
En el seno de la Conferencia del Episcopado Dominicano, dentro del área de la
Pastoral de la movilidad humana existe una Comisión Nacional de Pastoral
Haitiana; todas las Diócesis, en las que hay concentración de haitianos, existe
comisión diocesana de pastoral haitiana; "Caritas Nacional" y las correspondientes
"Caritas" diocesanas tienen un departamento de ayuda a los haitianos;
y existe un centro de coordinación y animación de pastoral haitiana con dos
obispos al frente, uno haitiano y otro dominicano. El Centro Dominicano de
asesoría e investigaciones legales (CEDAIL) fue creado en sus inicios para
atender a la población haitiana, aunque después se extendió también a la
población dominicana.
La Conferencia del Episcopado Dominicano
ha sostenido diversas reuniones con
42. Ante el embargo decretado contra
Haití,
Que nos ayuden a encontrar una solución que mejore, y rápidamente, la condición
de este pueblo para que lleguemos al fin a la reconciliación de todos los hijos
de Haití. Que nos ayuden a guardar nuestro lugar en el concierto de las
naciones, para que el grito de sufrimiento del pueblo haitiano encuentre eco en
el corazón de los demás pueblos. En nombre de la solidaridad universal, les
reiteramos nuestro grito: ¡Piedad por Haití!, ¡Piedad por este pueblo!,¡Piedad por este País!".
Poco después, la Conferencia del Episcopado Dominicano, para darle mayor
resonancia, publicaba en español la Comunicación de los Obispos haitianos y se
expresaba así en su presentación: "Acabamos de recibir de nuestros
hermanos, los Obispos de Haití, una dramática Comunicación sobre la situación
de su país, que hemos leído con consternación e inmenso dolor. Más que una Comunicación
es un grito desgarrador, angustioso que parte el alma. Hacemos nuestro ese
grito y urgimos a las naciones poderosas, a las naciones que cuentan con
posibilidades, acudir al remedio de tanto sufrimiento y dolor. Nos duele
profundamente que aquellos, que precisamente han sido tan acusadores nuestros,
al llegarles el turno de recibir dolientes hermanos haitianos se hayan mostrado
tan duros de corazón.
En nuestro Mensaje del 15 de octubre pedíamos que fuesen los haitianos, todo el
pueblo haitiano el que determinase en cada momento lo que había que hacer; que
no fueran instancias foráneas las que impusiesen sus soluciones. Pedíamos que
las presiones que se querían hacer sobre los que detentaban el poder
ilegítimamente no fuesen con detrimento del pueblo haitiano, dada su situación
dolorosa. La más elemental justicia reclama al menos dos cosas: que la
comunidad internacional les satisfaga las necesidades básicas; que se ayude
eficazmente a que nuestros hermanos los haitianos establezcan lo más pronto
posible la solución definitiva. Que sean ellos los que la establezcan"
(Nota de la Conferencia del Episcopado Dominicano, 10 de julio de 1992).
- Opción preferencial por los pobres
43. Al doctor de la ley que, a propósito del precepto de amar a Dios y al
prójimo como a uno mismo, le preguntó quién era el prójimo, Jesucristo a través
de la parábola del buen samaritano le contestó que prójimo es el que necesita
de nosotros (Cfr Luc 10,
25-37).
Jesucristo, identificándose con el pobre y doliente, prometió el premio eterno
a los que se solidarizasen con ellos y lo hizo con estas palabras: "Vengan
benditos de mi Padre y tomen posesión del Reino preparado para Ustedes desde la
creación del mundo, porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me
dieron de beber; peregriné (emigré) y me acogieron; estaba desnudo y me
vistieron; enfermo y me visitaron, preso y me vinieron a ver. Y le responderán
los justos: Señor, y ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y
te dimos de beber?, ¿Cuándo te vimos peregrino (emigrante) y te acogimos,
desnudo y te vestimos?.¿Cuándo te vimos enfermo o en
la cárcel y fuimos a verte?. Y el Rey les dirá: en
verdad les digo que, cuantas veces hicieron eso a uno de mis hermanos menores,
a mí me lo hicieron" (Mat 25, 34-40). San Vicente
Paúl repetía que los pobres son nuestros hermanos débiles y que serán nuestros
defensores o nuestros acusadores.
¿Habrá alguien ante estos planteamientos que se extrañe de la opción
preferencial de la Iglesia por los pobres y consecuentemente de la acción de la
Iglesia en
44. Juan Pablo II nos dice en su
encíclica social "Sollicitudo rei socialis": "La
opción preferencial por los pobres es una opción o una forma especial de
primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda
la tradición de
- Anuncio y denuncia
45. La Iglesia siempre ha defendido y defenderá la inviolable dignidad del ser
humano. En esa inviolable dignidad radican los derechos fundamentales humanos.
La pobreza, la explotación, la marginación social, jurídica y política y aun el
delito (pecado) propio desfigura y opaca esa dignidad -la imagen y semejanza de
Dios que es el ser humano- pero jamás
La
Fiel a esa misión y función es lo que ha hecho la Iglesia en
Son muchos los aspectos que reclaman, sin demora, solución: el estilo de vida
de los bateyes; los salarios; la asistencia social que se les ofrece; las
condiciones de trabajo; el peso de la caña; los contratos mismos; los sistemas
de pago; la traída y retorno de los braceros; y los modos concretos de
realizarlos. En ninguno de estos aspectos puede ser lesionada
46. Respecto al anuncio y denuncia, confesamos que es más fácil hacer el
anuncio que la denuncia sujeta a muchas extralimitaciones. En lo que se
denuncia, en el modo de hacerla y dónde se hace.
Es justo también decir que a la hora de reclamar la Iglesia los derechos que
les asiste a haitianos legales e ilegales, debe reclamar, también, los derechos
que les asisten a los gobiernos para reglamentar toda inmigración y la
obligación de todo inmigrante de respetar esos derechos y someterse a la
legislación existente.
* * * * * * *
Sintetizamos. Nuestro planteamiento es
claro.
1. El fenómeno de la creciente inmigración haitiana hacia nosotros es grave.
47. Lo es: por la situación precaria de Haití que la provoca; por el modo
irregular como mayoritariamente se hace; por las implicaciones internacionales
empeñadas en que nosotros solos asumamos el problema de Haití; por nuestra
incapacidad para hacerlo; por las diferencias culturales que podrían generar
continuos conflictos; por las complicidades nuestras inadmisibles y corruptas
que genera; por las distorsiones económicas que produce siendo empleados
ilegalmente al margen del Código de Trabajo; por el retraso de la modernización
de nuestro sistema productivo por la mano de obra barata y no cualificada que
oferta y es aceptada y por el desplazamiento de mano de obra dominicana, más
exigente en la retribución y en el cumplimiento con las cargas sociales,
aumentando así el desempleo nacional.
2. El Gobierno está obligado a enfrentar sin demora y con seriedad este reto.
48. Como Estado de Derecho, que somos,
debe: ordenar este fenómeno migratorio sin prejuicios, con visión positiva de
la inmigración y con serenidad; legislar como ya lo ha hecho; crear eficaz y
rápidamente las Instituciones e instrumentos operativos que la ley exige; y
vigilar de cerca el cumplimiento de lo legislado.
En el cumplimiento de lo legislado debe
poner el mayor empeño en que ningún derecho humano sufra detrimento alguno y
debe armonizar en todo momento los derechos inalienables de todo inmigrante y
los derechos de la nación que lo recibe.
Dada la situación actual del mundo, las
comunidades nacionales y los Gobiernos, que las representan, deben ser no
solamente justos sino también solidarios. El Gobierno Dominicano, en
solidaridad con el hermano pueblo haitiano, debe decir al mundo entero, sobre
todo a las naciones poderosas y entre estas a las más vinculadas con el pueblo
haitiano, que ayuden generosa y solidariamente a Haití a salir de su situación
con toda clase de positivos aportes y contribuciones y con el debido respeto a
su inviolable dignidad.
3. El papel de la Iglesia ante la inmigración haitiana es muy distinto al del
Estado Dominicano en virtud de su misión y función universal y espiritual.
49. La salvación de Cristo es universal.
El destinatario de su acción pastoral es el ser humano, cualquiera que sea su
raza, su nación, su religión, su situación social, económica o legal. A todos
debe llegar la "buena nueva" de la salvación y sus efectos. A todos
debe llegar su amor y solicitud. Atender a todas sus necesidades sobrenaturales
y naturales, espirituales y materiales, es un imperativo del precepto divino de
amar al prójimo como a nosotros mismos y una urgencia en virtud de la
identificación de Cristo con el necesitado. Aquí radica la opción preferencial
de la Iglesia por los pobres.
Consciente la Iglesia de la inviolable dignidad de todo ser humano por ser
imagen y semejanza de Dios, debe hacer todo lo posible para restaurar
plenamente esa dignidad y defenderla contra toda clase de atropellos. Siendo
todo ser humano, sujeto de derechos y deberes, la Iglesia debe hacerle a él y a
la sociedad conscientes de ellos y lo debe hacer
firmemente a través del "anuncio" y de la "denuncia" hecha
con amor sin detrimento de la justicia, buscando la paz y
Desde todos estos planteamientos, la Iglesia seguirá atendiendo y ayudando a
todos y todas, pero con especial solicitud a los más pobres, desamparados,
marginados o maltratados, dominicanos o haitianos. Y a este propósito le
pedimos al Centro de Coordinación y Animación Pastoral Haitiana redoble sus
esfuerzos, su dinamismo y sus programas de atención espiritual y material a los
haitianos de acuerdo a su misión, con pautas concretas pastorales, animando y coordinando
la acción de los que directamente trabajan con las comunidades o grupos
haitianos. Todo ello dentro de nuestro actual Plan Nacional de Pastoral.
* * * * * *
50. Como la oración todo lo alcanza, contando con los méritos de Jesucristo y
poniendo por intercesora a nuestra protectora la Virgen de Altagracia, pedimos
fervientemente a Dios Nuestro Padre y Señor que, con la solidaridad de todos,
los graves problemas de nuestra hermana nación haitiana encuentren una justa
solución.
En Santo Domingo, República Dominicana, al 1º. de
Noviembre de 2005, Dia de Todos los Santos.
Les bendicen
Eminencia Reverendísima
Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo
Excelencia Reverendísima
Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio
Arzobispo de Santiago de los Caballeros
Excelencia Reverendísima
Mons. Juan Félix Pepén
Obispo Emérito
Excelencia Reverendísima
Mons. Juan Ant. Flores Santana
Obispo Emérito
Excelencia Reverendísima
Mons. Roque Adames
Obispo Emérito
Excelencia Reverendísima
Mons. Fabio Mamerto Rivas, SDB
Obispo Emérito
Excelencia Reverendísima
Mons. Jesús María de Jesús Moya
Obispo de San Francisco de Macorís
Excelencia Reverendísima
Mons. Jerónimo Tomás Abreu Herrera
Obispo de Mao-Montecristi
Excelencia Reverendísima
Mons. Francisco José Arnaiz
Obispo Emérito
Excelencia Reverendísima
Mons. José Dolores Grullón Estrella
Obispo de San Juan de
Excelencia Reverendísi
Mons. Antonio Camilo González
Obispo de La Vega
Excelencia Reverendísima
Mons. Amancio Escapa, OCD
Obispo Auxiliar de Santo Domingo
Excelencia Reverendísima
Mons. Pablo Cedano Cedano
Obispo Auxiliar de Santo Domingo
Excelencia Reverendísima
Mons. Gregorio Nicanor Peña
Obispo de Nuestra Señora de la Altagracia, Higuey
Excelencia Reverendísima
Mons. Freddy Bretón
Obispo de Baní
Excelencia Reverendísima
Mons. Francisco Ozoria Acosta
Obispo de San Pedro de Macorís
Excelencia Reverendísima
Mons. Rafael L. Felipe Núñez
Obispo de Barahona
Excelencia Reverendísima
Mons. Julio César Corniell
Obispo de Puerto Plata Excelencia Reverendísima
Mons. Diómedes Espinal de León
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santiago de los Caballeros